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jueves, 7 de mayo de 2020


Los mapas de restos tecnológicos de Elias Sime

Elias Sime (1968 Addis Ababa, Etiopía) es un artista cuya práctica artística es multidisciplinar. Realiza collages y esculturas ensambladas con objetos encontrados y material de desecho que suele encontrar en el mercado al aire libre de Addis Abeba, uno de los mayores mercados de África donde se encuentran toda clase de objetos, productos, restos y desechos de nuestra voraz sociedad de consumo.

 Entre sus trabajos, llaman la atención los enormes collages hechos de piezas de ordenador y restos tecnológicos que recuerdan imágenes de mapas.




Tightrope: Noiseless, 18, 2019
254,6 x 160,7 cm


fragmento


Tightrope, Noiseless 10, 219
182,9 x 289,6 cm

fragmento

Su trabajo, generalmente de grandes dimensiones, se sitúa en los limites entre composiciones abstractas y figuraciones o relatos.



Tightrope, Noisless

Tightrope, Noisless


Además de coleccionar todo tipo de objetos, hilo zapatos, tela, botones, pieles de cabra, cables, trozos de ordenador o de teléfono, etc. Sime colecciona historias y tradiciones. Junto al antropólogo Meskerem Assegued viajo por los pueblos de Etiopía buscando técnicas vernáculas, rituales, tradiciones e historias. También exploraron e investigaron la arquitectura del país y juntos diseñaron el museo Zoma, un centro de arte contemporáneo que se inauguró en marzo 2019.







Aunque algunos de sus trabajos nos recuerden como occidente llena de basura tecnológica 
tóxica algunos países de África y lo leamos como una critica, Sime no lo ve como reciclaje sino como arte universal.

según sus propias palabras:


It’s inaccurate to say I source from waste, or that my work is a sort of recycling. Certainly, looking for waste is not what I think about when I make art. I collect what goes with my composition. The computer chips I used twenty years ago have become historical items that represent a certain era. They’ve become antiques. The stuff I’m using today represents what is being used right now. I never think of it as waste when I am working with it. “Tightrope” is more like an archive, a timeline of technology that may bring about certain memories in the viewer.
I’m uninterested in promoting craftsmanship or skill. What I’m constantly thinking about is: How can I express what I want to say? If that means braiding the most unbelievable detail into my work, I do it, because it tells that story, that tension. I think a lot about our increasing competitiveness, our need to get somewhere faster than we can. I wonder where we are trying to go and whether we want to get there quickly. I am fascinated by how fast the keyboard has evolved and become. A keyboard from a couple decades ago and a keyboard from today are completely different technologies, doing the same thing. My art is slowing it down. The work forces me to slow down.

Es inexacto decir que me abastezco de residuos o que mi trabajo es una especie de reciclaje. Ciertamente, buscar desperdicios no es lo que pienso cuando hago arte. Recojo lo que va con mi composición. Los chips de computadora que usé hace veinte años se han convertido en elementos históricos que representan una época determinada. Se han convertido en antigüedades. Las cosas que estoy usando hoy representan lo que se está usando ahora. Nunca pienso en ello como un desperdicio cuando estoy trabajando con él. “Tightrope” es más como un archivo, una línea de tiempo de la tecnología que puede traer ciertos recuerdos al espectador.

No estoy interesado en promover la artesanía o la habilidad. Lo que pienso constantemente es: ¿Cómo puedo expresar lo que quiero decir? Si eso significa trenzar el detalle más increíble en mi trabajo, lo hago, porque cuenta esa historia, esa tensión. Pienso mucho en nuestra creciente competitividad, nuestra necesidad de llegar a algún lugar más rápido de lo que podemos. Me pregunto adónde intentamos llegar y si queremos llegar rápido. Me fascina lo rápido que ha evolucionado y se ha vuelto el teclado. Un teclado de hace un par de décadas y un teclado de hoy son tecnologías completamente diferentes, que hacen lo mismo. Mi arte lo está frenando. El trabajo me obliga a frenar.

 




viernes, 1 de febrero de 2019

María Salgado

El trabajo de María Salgado es fresco e interesante.  Cuando recita, articula fragmentos de tal manera que abre distintos umbrales de identificación, de conexiones, de asociaciones...






martes, 15 de mayo de 2018

GUY MEES, exposición en Projecte SD, Barcelona

El trabajo de Guy Mees (1935-2003) es conocido en Bélgica desde los 60s, pero solo en los últimos años, ha empezado a exponerse internacionalmente. Su primera exposicion en España, en la galería Projecte SD, Barcelona, ha tenido dos capítulos, dos exposiciones diferentes y consecutivas que han sido cuidadosamente orquestadas para hacer entendible el trabajo singular y enigmático de Guy Mees. Singular porque aunque comparte muchas de las preocupaciones de su época, su práctica desarrolló un lenguaje personal; y enigmática porque Mees nunca hablo ni escribió sobre su trabajo dejando la interpretación abierta En estas exposiciones, el acento se ha puesto en los trabajos sobre papel-quizás su obra más personal-aunque el artista utilizó diversos medios: acciones, films o series fotográficas como la que encontramos nada más entrar. Una serie de tres fotografías en blanco y negro, con el aspecto amateur característico de la época, que pertenecen al grupo de trabajos “Level Differences”. En ellas, tres personas, generalmente amigos o familia, ordenados sobre un podio, van cambiando sucesivamente de posición, arriba, en medio, abajo, evocando a través de este juego de permutaciones, nociones de poder y jerarquía, tan cuestionadas en los años 60.


En las trabajos sobre papel titulados “1,2,3” que completan la sala, las permutaciones jerárquicas de “Level Differences” han dado paso a un juego de combinaciones matemáticas. Sobre una cuadricula, se alternan combinaciones de los tres números con pequeñas fotos de “level Differences” . Posteriormente a cada posición de los tres personas, Guy Mees le atribuyó un color y con esas variaciones realizó una serie de bellos chromatic charts, de los que aquí se muestra alguno.


El interés en las estructuras seriales ya no está presente en los grandes papeles, aparentemente monocromos, que encontramos en el segundo espacio de la galería. Son papeles finos de aspecto frágil, colgados con alfileres . Están realizados con trozos de papel pegados que modulan el color de su superficie y la estructuran levemente. Producen una sensación de sutileza y levedad que llama a la contemplación . Tienen pequeñas manchas de color distribuidas desigualmente, trazos de lápiz o alguna inscripción como “The weather is quiet, cool, and soft” o “verde y eucaliptus” que nos recuerdan que no solo vemos por los ojos sino también a través de los sentidos.




Pero no solo percibimos a través del cuerpo también vemos el mundo a través del lenguaje y el trabajo de Mees investiga los materiales y los limites de los lenguajes artisticos. Lo vemos en los finos papeles de colores pero tambien es evidente en los trabajos de los años 60 que cierran la exposicion y pertenecen a la serie “Lost Space”: un panel de aluminio recubierto de puntilla industrial colgado en la pared y un objeto rectangular tambien forrado de puntilla con una luz de neón en su interior. Estos trabajos que resultan sorprendentes todavía hoy, evocan el minimal art de esos años y a la vez lo subvierten y lo feminizan. Como los grandes papeles monocromos, invitan a la percepción sensorial de su superficie, su textura, su disposición espacial.




En la segunda exposicion, la entrada a la galería se utiliza para dar a conocer algunos trabajos que completan el conocimiento de su obra como los zócalos de color. Mees pintaba con color el espacio del zócalo de algunas salas dejando el resto del espacio vacío. Una intervención mínima que configura un espacio pictórico y a la vez señala un espacio residual. El segundo espacio de la galería muestra trabajos de la serie “Lost Space”, un título que volvió a utilizar 20 años después para un grupo de trabajos que guardan poca relación física con los primeros. Este segundo grupo está realizado con recortes de papeles de colores de formas muy diversas sujetos a la pared con alfileres. Lo que vemos es una explosión de musicalidad y ritmo hecha con muy poco. Las formas de colores parecen suspendidas sobre el espacio arquitectónico llenando toda la habitación. La diversidad de sus formas y colores propician diversas asociaciones, ya sea el movimiento , lo artificial , el paisaje. “Lost Space”, como los zócalos o los grandes papeles, es una exploración del lenguaje de la pintura mas allá de los límites del cuadro. La poética de Guy Mees busca lo leve, lo sutil, lo efímero, lo cotidiano, pero su práctica es radical en la reducción de medios y en la simplificación del lenguaje, buscando siempre el límite, el límite entre no ser nada o serlo todo. .